Querida; no te quiero ni para mí,
ni para ti. Te quiero para los dos.
No lo malinterpretes, por favor;
es mucho más egoísta de lo que suena.
No te quiero
para que tu cuerpo me cubra del frío;
o tus labios me llenen de besos.
Te quiero para escribir, y para no hacerlo.
Para leer, pero sin quedarme ciego.
Te quiero para esperar los jueves
-siempre son los jueves-,
o para mirar el cielo sin arrepentimiento;
para mirar una estrella muerta sin nostalgia.
Te quiero para alentar el tiempo;
para contar las flores
y escuchar cuentos.
Te quiero.
No para ti, ni para mí.
Te quiero para los dos.
Para atacarnos como humanos
y amarnos como animales.
Te quiero para que seas la vida
y yo interprete a la muerte.
Te quiero para los dos, mi amor.
No lo malinterpretes;
es más egoísta de lo que suena.
Siempre lo fue, y siempre lo será.
-Angel Garcia
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