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viernes, 24 de noviembre de 2017

El espectador

Un delirio sobre dos piernas.
Un pobre y amargado residente.
El triste rezago de alguien sin rumbo;
de un preso a la oscuridad,
a la monotonía.

Un vagabundo
que raspa sus botas
sobre lo absurdo.

El espectador:
Un actor sin rol;
sin control del guion.
Una marioneta con reloj.

El espectador:
un ser impotente;
que desgasta su vida
tras pasar los días.
Un observador
que mira la inminente proximidad
de un lento final de la obra.


-Angel Garcia

domingo, 19 de noviembre de 2017

Amanece

Un llanto crepuscular
que anuncia la llegada del alba.

Un océano oscuro
que se disipa
con la llegada del rey.

Los grillos se callan
y las aves emprenden
su vuelo.

Una mujer que se vuelve madre;
un niño que se vuelve hombre;
un hombre, que se vuelve algo.

Mar de lágrimas es el mundo.
Lamentos y euforias
que se sienten retumbar
sobre la atmósfera que pisamos.

Una orquesta sin fin, es el mundo.
Un teatro nocturno
que abre sus puertas al público
y levanta el telón,
para dar inicio al espectáculo
que es un nuevo día.

Una función,
a la que muchos no asistirán.

-Angel Garcia

viernes, 17 de noviembre de 2017

Vida es un poema

La frágil esfera
que refleja tu tiempo
y tus sueños.

Una proyección de ti
en un espacio infinito.

La vida es poesía triste;
que te recita entre susurros
los versos de una noche
fría y escandalosa.

Las estrellas rotas,
que acompañan
a una luna encendida,
te iluminan el rostro
con el que naciste,
y con el que morirás.

Los grillos, que lloran
mientras hacen música.
O las aves tristes
que casi no caminan.

Aquello que miras
y no deseas comprender.
O las flores marchitas.
O el café amargo.

Vida es las risas efímeras
como cigarros o dulces;
y recuerdos eternos
como las horas.

Vida es un poema triste
que nos regala versos,
y nos ruega escribirlo,
y leerlo, con amor.
-Angel Garcia

domingo, 12 de noviembre de 2017

Vámonos morena

La luna, en su lecho de muerte
anuncia la llegada
de un día más.

Con un sol renacido;
una vida que continúa.

El tiempo no te atrapa;
sin embargo, no me dejas solo.
Y a veces te veo sufrir
por esperar a mortales.

Morena, que de mi alma saliste,
no llores por mí,
y enséñame a caminar
a través de los cerros;
entonces yo te seguiré el paso.

Olvídate de todo
y naveguemos
sobre éste cruel mundo.

Morena mía,
que tan triste te veo,
deja de sufrir
y extiéndeme tu mano.

Vámonos, morena,
que un día traías alas.
Ven y vuela conmigo
sobre el campo de lágrimas.

Morena,
que tras las sombras te ocultas,
y tanto les temes.

Ven, y cruza el río conmigo
que yo te enseñaré a amar.


-Angel García